EL RENACER DE LAS COMUNIDADES EN SUS FIESTAS PATRONALES

Celebrar con Dios entorno al patrono vivifica la fe y despierta el sentido cristiano en los pueblos

 

San Antonio de Chuare, un corregimiento que dista  20 minutos de la cabecera municipal de López de Micay, celebró entorno a Dios y al santo que lleva su mismo nombre sus fiestas patronales.

Fue  una ocasión especial para que los feligreses animaran su fe y se alimentaran de Dios.

San Antonio, adscrito a la parroquia San Miguel Arcángel, experimentó entre el 11 y el 18 de junio una semana para avivar la fe con la compañía de las comunidades vecinas y la vinculación de los jóvenes y niños en los actos litúrgicos, culturales y deportivos.

Estas fiestas han sido muy tradicionales en el municipio y han tenido mucho renombre  por el gran potencial espiritual de la comunidad  y por ser un centro político,  social y geográfico.

DSC_2350Según Norman Angulo, quien ha sido mayordomo en este pueblo de 2 mil habitantes aproximadamente, anteriormente las fiestas eran de un mes. Terminaban el 29 de junio con las fiestas de San Pedro y San Pablo.  Había una asistencia numerosa de las comunidades cercanas. Familias enteras permanecían durante este tiempo apoyando las diferentes actividades. Se movilizaban con  las provisiones necesarias para bastecerse como los envueltos, el banano, la papachina, pescado y otros productos del medio.

San Antonio ha sido un centro de espiritualidad muy importante en López y ha se ha constituido en una comunidad con empuje, creatividad y proyección.  Es uno de los corregimientos más poblados y le ha aportado al municipio en la cultura, economía y religiosidad. Ha sido un lugar de mucha producción minera y agrícola.

Carmelo Torres, un profesor y líder de la comunidad, recuerda cómo las fiestas han sido espacio fraterno entre las comunidades vecinas en cuanto que “se compartía mucho los productos típicos”.  Los visitantes compartían lo que traían con los anfitriones: el pescado, los dulces, los postres y demás  se intercambiaban y constituían unión y familiaridad. “La gente se programaba para un mes, suspendía sus actividades cotidianas “para dedicárselos a Dios.

Hoy las fiestas siguen teniendo un valor significativo para la comunidad en cuanto que anima a los creyentes y les motiva a seguir llenando su vida de la fuerza de Dios. Las comunidades vecinas siguen acompañando y avivando su espíritu cristiano.

En décadas anteriores la presencia de los sacerdotes era bastante escaza en los pueblos del municipio, por lo que las patronales eran la posibilidad para celebrar otras fiestas a los santos, a la virgen  y del Señor que durante el año no eran celebradas. Por eso cada día en San Antonio las devociones tienen un día en que los fieles se encomiendan a ellas entorno a una devoción  especial como, Santo Domingo Savio, La Virgen del Carmen, la virgen del perpetuo Socorro,  Milagroso, San Pedro, entre otros.

Las fiestas fueron una ocasión para el encuentro y suscitaron sensaciones positivas en la comunidad.

 

 

 

Deja un comentario